Construido en 1968, sus instalaciones mantienen el típico estilo árabe-levantino, con volúmenes de formas irregulares y alturas variables, torres y minaretes.
Da la bienvenida al visitante el llamado “Patio de los leones”, fiel representante de la exuberante vegetación mediterránea y tranquilidad que caracteriza a todo el hotel, solo interrumpida por el rumor del mar y de las fuentes que acompañan a sus jardines.
En el hotel se respira familiaridad desde el primer momento. Su personal sabe cómo ofrecer al visitante un servicio de máxima categoría a la vez que un trato cercano y cordial.